Mi marido, William Gourash, CRNP, me hizo una consulta sobre la cirugía bariátrica en el Síndrome de Prader-Willi, ya que soy una doctora con una amplia experiencia clínica en dicho síndrome, además de miembro del Comité Clínico Asesor de la Asociación Nacional Norteamericana (PWSA-USAicono ventana nueva). Soy una pediatra especializada en el desarrollo.

Entre los médicos y otros profesionales que están familiarizados con el síndrome, no conozco a nadie que recomiende este tipo de cirugía. Lo que sigue son mis propias reflexiones sobre el asunto y no representan ningún consenso ni opinión oficial:

  • 1.- El SPW es uno de los síndromes más complicados que se pueda encontrar en cuanto a la conducta, si no el más complejo. Las personas con SPW a menudo son individuos desobedientes; tienen poca perspicacia y la experiencia nos enseña que no se puede confiar en que lleven a término sus declaraciones de cooperación.
  • 2.- No conocemos el mecanismo que produce la falta de saciedad en el SPW, ni tampoco sabemos del todo porqué la cirugía de la obesidad es eficaz. Sería un paso en la oscuridad asumir que el paciente con el síndrome se beneficiaría.
  • 3.- De forma anecdótica u ocasional, la cirugía ha tenido resultados desastrosos en cierto número de pacientes, pero, hasta lo que yo sé, estos casos no han sido documentados ni publicados; quizá los cirujanos han pasado por alto informar sobre estos casos aislados.
  • 4.- Otros médicos (y yo misma) hemos revisado las series publicadas de pacientes con SPW que se han sometido a procedimientos bariátricos. No estoy convencida de que los pacientes vayan a obtener buenos resultados a largo plazo con esta cirugía por las siguientes razones:

En los informes no había suficiente información sobre las circunstancias de vida, el grado de satisfacción de la familia o si los pacientes se volvían capaces de tener una vida menos restrictiva, menos supervisada.

Muchos de los autores parecían ignorar las propuestas del manejo del SPW sin cirugía que se están llevando a cabo en muchas partes del mundo, y así, el estudio sobre si estas propuestas se hacen efectivas o se abandonan tras la cirugía, no se había realizado.

El curso natural de la afección no se tomaba en cuenta, esto es, que la ganancia de peso es mayor en los años de la adolescencia y poco más de los 20 años, mientras los pacientes se "emancipan" de la supervisión de los padres. Por lo que seguirán engordando hasta morir de obesidad a menos que alguien comprenda que las restricciones del entorno (cerrar bajo llave, no tener acceso a la comida ni al dinero para comprar comida, seguridad psicológica sobre la comida con incentivos para la conducta, y amplias cantidades de una dieta hipocalórica) deben ponerse en marcha (que es lo que ocurre a menudo incluso sin cirugía).

Las personas con SPW comen en exceso hasta el punto de llegar a la isquemia gástrica (perforación de estómago) y muerte. Debería seguirse un procedimiento restrictivo mediante el control estricto de la comida en el entorno del paciente, aunque esto no mejora la calidad de vida, estos pacientes necesitan ser manejados mediante estrictos controles de su entorno. Puede suponerse que los procedimientos de bypass no son acompañados por el cumplimiento de tener que hacer dieta forzosa.

Las personas con SPW presentan alto umbral del dolor y no informan o registran dolor, incluso en condiciones que deberían producir fuertes dolores, como el dolor abdominal agudo, presentan mínima o ninguna queja. El riesgo de no detectar complicaciones en el postoperatorio es muy alto.

Las personas con SPW a menudo no presentan síntomas en procesos infecciosos significativos, pueden no presentar fiebre o leucocitosis (aumento del número de células blancas en la sangre producido por infección o inflamación, etc.) en situaciones donde deberían aparecer estos síntomas. También son propensas a padecer osteopenia (disminución en la densidad mineral ósea) y las complicaciones de ventilación en el SPW a menudo no se tienen en cuenta cuando personas obesas con el síndrome son evaluadas y examinadas.

El fallo respiratorio por sobredosis de CO2 es una complicación muy común en los pacientes con obesidad mórbida, crónicamente hipoventilados y con hipoxia. Cualquier cirujano o anestesista que trate a estos pacientes debería tomarse el tiempo de familiarizarse con el síndrome.

Traducido por T. Travesedo con la autorización de la autora, Dra. Linda M. Gourash (miembro del Comité Clínico Asesor, PWSA-USAicono ventana nueva). El documento original puede encontrarse en Wavelength Vol.1 January 2008 Newsletter for Parents and Profesionals IPWSO.

Los pacientes no son consientes de los riesgos sobre cirugía para la obesidad (oct-2012)

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