Abstract: II Congreso Nacional SPW, Barcelona 2004 - Síndrome de Prader-Willi en pedriatría, por Dr. Joan Quiles Izquierdo -Experto en Nutrición Clínica. Servicio de Salud Infantil y de la Mujer. Dirección General de Salud Pública. Conselleria de Sanitat. Generalitat Valenciana-
El síndrome de Prader-Labhart-Willi (SPW) es una condición genética (que no hace diferencias ni por sexo ni por raza) descrita en 1956 por tres doctores suizos: Prader, Labhart y Willi. Ellos caracterizaron un grupo pequeño de niños con obesidad, estatura baja, testículos no descendidos y deterioro mental, con historia de hipotonía en el periodo neonatal. El SPW es actualmente considerado como la causa genética más frecuente de obesidad, con una incidencia aproximada de 1 en 10.000 a 15.000 recién nacidos vivos.
La obesidad se encuentra en más de un 90% de los casos de niños con el SPW y puede llegar a convertirse en el problema más grave de salud entre los propios niños y adultos, dado que implica fuertes repercusiones en su calidad de vida y es causa de mortalidad temprana.





La llegada del buen tiempo conduce, irremediablemente, a 
La mayoría de los individuos (animales y humanos) tiene una balanza interna en buen funcionamiento que le permite equilibrar de forma inconsciente la cantidad de alimento y la cantidad de ejercicio. Por tanto, si come un poco de más, se moverá más; si un día se mueve de menos, comerá de menos; ... Pero sólo unos pocos afortunados tienen esta "balanza" perfectamente ajustada. Son esas personas que mantienen, de forma natural, su peso durante toda la vida. La mayoría, tenemos pequeños desajustes que nos hacen ir ganando o perdiendo un poquito de peso, poco a poco, hasta que, en la tercera edad, nos sobran o faltan unos kilillos.
Sin embargo, las personas con SPW tienen esta balanza totalmente estropeada. Como todos ya sabemos, su cuerpo es incapaz de equilibrar lo que se ingiere y lo que se gasta, con una lamentable tendencia a ingerir de más y gastar de menos.
Es por ello que debemos ser sus cuidadores quienes hagamos de balanza externa, luchando "a mano" contra ese desequilibrio natural. Se trata de una tarea sumamente complicada, pues ni el mejor ordenador del mundo es capaz de emular la magia del cerebro humano, ni tenemos todos los datos "de entrada" necesarios.




